Cómo permanecer conectado espiritualmente

Tanto si seguimos una religión tradicional como si tenemos una espiritualidad universal, cada uno de nosotros necesitamos aprovechar nuestro propio sentido personal del ser para estar conectados espiritualmente.

Busca oportunidades dentro de tu reino para proyectar el amor en el mundo. Sé amable contigo mismo y con los demás y muestra compasión y empatía hacia los que te rodean y más allá. La vibración y la energía de ser amoroso contigo mismo y con los demás se extiende por el mundo.

Reconozcan su Fuente o Creador, la Energía Universal. Sepan que hay una fuerza superior en juego en su vida.

Dedica diariamente un poco de «tiempo del alma» para ti mismo. Dedica una silla personal especial o un espacio para ser utilizado exclusivamente para el tiempo de reflexión, contemplación y oración. Esto puede ser incluso junto a un asiento de ventana o en el jardín, lo que sea más cómodo para ti. Tómese este tiempo para meditar, leer textos edificantes y/o espirituales, hacer yoga… lo que resuene con su alma en ese momento.

Exprese su gratitud diariamente. Agradece lo que tienes en tu vida – tu familia, amigos, seres queridos y más allá. Deja que tus seres queridos sepan que son apreciados y honrados. Agradece las pequeñas cosas así como las grandes y encontrarás más cosas por las que estar agradecido cada día. El Universo responde a las vibraciones que emitimos y nos trae más de lo que nos proponemos.

Conviértete en más aceptador de ti mismo y de los demás y deja los juicios a un lado. Deja de lado el impulso de etiquetar las cosas como «buenas» o «malas» y sólo acepta «lo que es».

Reconozca, y aprenda de sus errores. Todos nos enfrentamos a obstáculos y lecciones de vida a lo largo de nuestras vidas, y el factor más importante es cómo los afrontamos y qué aprendemos de ellos. Admita cuando se equivoca y esté dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones. Toma lo positivo de la situación, aprende la lección y sigue adelante.

Sé lo mejor que puedas ser, todos los días. Todos estamos bendecidos con talentos, habilidades, personalidades y propósitos únicos. Esfuérzate por expresar lo mejor de ti mismo en todo lo que hagas y con cada persona con la que entres en contacto.

Ve lo bueno en ti mismo y en los demás. Cuando buscas lo bueno en los demás, tu voluntad subconscientemente trae este rasgo/energía hacia adelante.

Sé indulgente. Cuando no perdonas, te mantienes atado y atado a tus propios sentimientos negativos. No necesitas perdonar el comportamiento o la acción que fue «imperdonable», pero perdonar a los demás es perdonarte a ti mismo… la forma definitiva de curación.

Reza y bendice al mundo. Reza para que tu propia vida sea bendecida junto con la de todos los que conoces y amas. Bendice al mundo entero – todas las criaturas y seres del planeta y dentro del Universo entero.

Usa estos simples pasos y ejercicios para mantenerte conectado al «Yo» y a la Fuente.