La ley espiritual de la oración

La Ley Espiritual de la Oración nos dice que la «oración» es comunicarse con «Dios» (Energía Universal, una Fuente Superior, lo que sea o a quien sea que usted perciba o desee referirse y relacionarse con ella…).

Cada pensamiento que tenemos y cada palabra que pronunciamos es una oración, nos demos cuenta o no.

La’preocupación’ es considerada como una oración negativa. Preocuparse es decirle al Universo cómo y por qué te sientes asustado. Refuerza tu vibración de miedo y puede a su vez manifestar en tu vida exactamente lo que temes… por lo tanto, debemos dirigir nuestros pensamientos de una manera positiva y enfocada.

La Ley Espiritual de Oración es pedir y creer con fe y confianza. La fe es el ingrediente activo más efectivo para llevar a cabo nuestras oraciones. Una vez que hemos ofrecido nuestras oraciones, debemos agradecer al Universo por la concesión de nuestras oraciones. Debemos entonces prepararnos para recibir lo que hemos pedido / orado. Nuestra fe precipitará la llegada de nuestro deseo.

«La oración es pedir – la meditación es escuchar.» – Wyatt Webb

La mayoría de las veces la gente ora sin ninguna expectativa real de que la oración será concedida; y por lo tanto no toman ninguna acción. Es la fe la que activa una respuesta del Universo. Muchas personas oran por o para algo, pero no toman ninguna acción y/o no están preparadas para recibir lo que han orado o pedido.

Cuando ofrecemos una oración debemos tener la visión de la perfección. Por ejemplo, si oramos por la paz, debemos imaginar, visualizar y sentir que la paz entra en nuestras vidas. Si oramos por sanidad para nosotros mismos y/o para otros, debemos visualizarnos a nosotros mismos (o a la persona/persona) sanos, fuertes y llenos de vitalidad.

Debemos orar siempre por el bien más elevado. La oración es sincera, sencilla, auténtica y directa del corazón y del alma.

La Ley Espiritual de la Oración nos dice que si queremos atraer y manifestar algo en nuestras vidas, debemos pedirlo de la manera «correcta», y luego permitir que la energía divina nos lo traiga. Nuestra fe alinea nuestra petición con la corriente universal. Entonces debemos estar preparados para recibirlo.

Pedir es centrarnos en la luz radiante y proyectar nuestro claro pensamiento divino y petición al Universo. Preguntar’ es cuando nuestras vibraciones de pensamiento se alinean con la mente o energía cósmica.

De acuerdo con la Ley Espiritual de la Oración, pedir/orar de tal manera provocará una respuesta del Universo.

Para activar la Ley Espiritual de Oración debemos: pedir, agradecer al Universo por responder, aferrarnos a nuestra fe y confianza, y prepararnos para que sea concedida.