Ley Espiritual de la Prosperidad

Todos tomamos de la piscina de energía Universal de acuerdo a nuestra conciencia. La Ley Espiritual de la Prosperidad dicta que si creemos que no merecemos la prosperidad, entonces no podemos esperar recibirla correctamente. Si esperamos prosperidad, entonces podemos esperar recibirla.

O tenemos una «conciencia de pobreza» o una «conciencia de abundancia».

Algunas personas expulsan gran parte de sus energías centrándose en la «falta». Tanto los miedos conscientes como los subconscientes subyacen a una `conciencia de pobreza’. La Ley Espiritual de la Prosperidad restringe la abundancia de entrar en nuestras vidas cuando tenemos una conciencia de pobreza.

La codicia y el acaparamiento son como una «indigestión financiera». Si vamos a acumular dinero en una cuenta bancaria sin permitir que fluya libremente, eventualmente el mensaje llegará al Universo de que no quieren o necesitan más, y el suministro se secará. La Ley Espiritual de la Prosperidad dicta que si creemos que no somos dignos de recibir, entonces perderemos oportunidades.

Si somos tacaños, mezquinos y/o de mente rígida, nunca nos sentiremos felices o contentos ya que la conciencia de pobreza es nuestra creencia y actitud.

Aquellos de nosotros que somos abiertos de mente, generosos de corazón y generosos de dar siempre estaremos felices y contentos en nuestro interior. Una actitud de prosperidad es usar nuestras riquezas con sabiduría.

Cuando pensamos, actuamos, hablamos y creemos que somos prósperos, invocamos la Ley Espiritual de la Prosperidad y el Universo a su vez envía mucho.