Ley Espiritual de Purificación

De acuerdo con la Ley Espiritual de Purificación, nuestras auras rodean completamente nuestros cuerpos físicos y etéricos. Si nuestra esencia es pura, nuestras auras son una gran luz que nos rodea y nos protege. Si tenemos problemas negativos y/o no resueltos, nuestras auras se muestran como sombras con marcas sucias. Si una persona está en estado de shock o enferma, puede tener un aura tenue o inexistente. Alguien que es muy negativo está rodeado de un aura pesada y oscura.

Cuando nuestras auras son totalmente puras y claras, no nos puede ocurrir ningún daño, y ninguna situación negativa, emoción (como el miedo) o la negatividad de otras personas puede penetrar en nuestra aura. Según la Ley Espiritual de Purificación, la pureza confiere seguridad.

Cuanto más evolucionamos, más brillante brilla la luz sobre nosotros, ya que esto revela las manchas oscuras en nuestras auras. Cuando alguien’aprieta nuestros botones’ nos está sirviendo señalando un punto negativo en nuestras auras. Entonces, a menudo consideramos que esa persona (o personas) es `difícil’ o `difícil’. Esto puede ser un reflejo de nosotros mismos. (ver la Ley Espiritual del Reflejo y la Ley Espiritual de Proyección)

Las viejas heridas, los resentimientos y la ira forman manchas oscuras o parches en nuestras auras, al igual que las emociones y los sentimientos de avaricia, avaricia, celos y envidia. Estas manchas oscuras magnetizarán y enfatizarán los desafíos en nuestras vidas para llamar nuestra atención sobre lo que necesitamos atender y tratar.

El fuego, el agua, la tierra y el aire son excelentes purificadores. Estos elementos funcionan de manera diferente y natural.

El fuego es la purificación más poderosa de todas. Quemar objetos viejos, cartas y fotografías transmuta la negatividad que guardamos en nuestra memoria, y cambia la energía que nos rodea.

El agua es un poderoso limpiador y purificador. Nadar y bañarse, particularmente en agua salada (de mar), limpia nuestras auras. La sal marina rociada y disuelta en un baño tendrá el mismo efecto.

La Tierra es un poderoso purificador. Los objetos antiguos como fotografías, cartas y objetos pueden ser enterrados en la tierra como una forma de purificación. Caminar descalzos sobre la hierba verde permite que nuestras energías negativas desciendan a través de nuestros pies y lleguen a la tierra donde pueden ser purificadas por la Madre Tierra.

El aire es un purificador maravilloso ya que limpia la mente y aporta claridad. Estar afuera en el viento o en la brisa tiene efectos positivos sobre nuestras auras, ya que limpia, limpia y purifica.

Según la Ley Espiritual de Purificación, nuestras auras tienen colores, olores, sabores y texturas. Puede sentirse espeso y denso, suave, pesado o ligero. Cuando el aura está turbia o cargada de emociones sin resolver, estamos rodeados de energías oscuras y negativas y las enviamos. Sólo las personas con energías y auras similares se sentirán cómodas en nuestra presencia.

La irritabilidad y la ira son signos seguros de que el aura necesita purificarse. Todas las adicciones (sean cuales sean) son comportamientos que se repiten para suprimir nuestros sentimientos naturales. Estos pueden manifestarse como fumar cigarrillos, comer en exceso, beber alcohol en exceso, gastos compulsivos, adicción a las drogas – cualquier número de comportamientos negativos.

El exceso de consumo de cigarrillos, alcohol y drogas contamina el aura. Decir y/o pensar cosas negativas, desagradables acerca de nosotros mismos y de los demás, aferrarse a sentimientos negativos de dolor e ira, culpa, resentimiento, ansiedad, tensión y preocupación contaminan el aura.

Muy poco ejercicio físico, vivir con la suciedad y/o el desorden, comer alimentos poco saludables y trabajar demasiado contaminan el aura. Estos sentimientos y condiciones encerrados y estancados necesitan ser liberados de nuestras auras para que se vuelvan limpios, claros y puros.

En la línea de la Ley Espiritual de Purificación, somos capaces de usar la’luz’ para ayudarnos a limpiar y purificar nuestras auras.

Si deseamos caminar por el camino espiritual es imperativo que mantengamos un aura limpia y clara para que sea ligera y radiante con colores vibrantes. Cuando nuestras auras son puras y ligeras, los ángeles así como los seres espirituales y guías más evolucionados se sienten atraídos hacia nosotros.

En este momento de la historia y evolución de la Tierra, nuestro planeta necesita ser limpiado y purificado para que pueda ascender. Las’líneas de ley’ que se establecieron en la Tierra en los tiempos de la Atlántida (un sistema de comunicación de energía que enlaza todos los sitios sagrados y lleva una vibración tridimensional) necesitan ser limpiadas y purificadas. Algunas de estas líneas de ley se han interrumpido, roto y tomado el control por energías oscuras. Algunas de estas líneas de ley permanecen intactas y puras. Aunque este sistema de energía se está volviendo obsoleto, sigue siendo muy importante que sean purificados para aquellas almas en el plano terrestre que aún no se han sintonizado con la frecuencia más elevada. Esto se puede hacer enfocando la luz y las energías positivas hacia ellos durante la meditación.

Actualmente se está construyendo una nueva red de alta vibración, de quinta dimensión, sobre la Tierra. Debido a que estas nuevas líneas de ley llevan una corriente vibratoria muy alta, necesita que las personas con altas aspiraciones e intenciones espirituales se enfoquen en ellas para poder enviar las energías positivas de luz, paz e inspiración a lo largo de ellas. Esta energía vibratoria de quinta dimensión proviene del Chakra del Corazón, que es el centro de energía espiritual, y es de color blanco vibrante puro.

Para ayudar a purificar el planeta debemos visualizar el amor y la luz fluyendo a lo largo de la red de líneas de ley bajo la superficie de la Tierra, así como aquellas que están siendo colocadas sobre la Tierra. Debemos pedir que una columna de’Luz Blanca’ del Universo venga a través de nosotros, y luego sea dirigida tanto hacia las líneas de ley como hacia el centro de la Tierra.

La Ley Espiritual de Purificación nos anima a mantener un aura clara y pura, así como a dirigir nuestros esfuerzos y energías de luz hacia la purificación de nuestra Tierra.