Nuestro propósito de vida

En algún momento de nuestra vida, nuestra alma nos incita a preguntarnos: “¿Cuál es mi propósito en la Tierra?”

Empezamos a buscar respuestas a medida que nuestra curiosidad crece. Todos venimos a la tierra para cumplir un gran número de tareas. Tenemos una responsabilidad hacia el mundo material y tenemos que cumplirla. Debemos enfrentarnos a los desafíos que nos rodean en nuestra vida diaria, y superarlos. Sin embargo, no olviden que tenemos un alma que necesita ser alimentada. Para poder mantenernos al día con nuestras actividades mundanas diarias debemos aprender a recibir la guía de nuestras almas.

Hay tres elementos en un humano: Cuerpo, Mente y Alma
Los tres deben ser nutridos y animados.

El amor material y espiritual

Venimos a la tierra para experimentar las diferentes facetas del amor. Todo el Universo gira alrededor de varias formas de amor. Cuanto más afecto traigamos a nuestra existencia, más lo recibiremos en nuestras vidas. El amor comienza en el reino físico, y luego florece en el reino espiritual. Antes de que podamos experimentar la felicidad espiritual debemos experimentar el amor en una escala humana más pequeña.

El perdón

Si buscas una manera de fomentar tu crecimiento espiritual, dentro de tu alma tienes un instrumento para hacerlo. Se llama ‘perdón’.

Tarde o temprano tenemos que aprender a perdonar. Una forma de alentar tu crecimiento espiritual de forma dramática es perdonar. La rueda del Karma gira para siempre.

La Ley del Karma establece que cada acción tiene una consecuencia. Una forma de escapar del tedioso ciclo de causa y efecto es usar el poder del perdón. Primero debemos aceptar y perdonar todo el daño que se nos ha hecho en el pasado. No continúe el ciclo respondiendo con enojo al individuo o individuos que lo maltrataron.

La Ley del Karma

Karma significa ‘acción’.

La Ley del Karma es un sistema universal que se basa en el concepto de causa y efecto. La ley de la física establece que cada acción produce una reacción igual. La Ley del Karma trabaja sobre el mismo principio. El karma positivo alienta el progreso del alma, y el karma negativo obstaculiza el progreso del alma. El karma también puede significar las elecciones y/o decisiones que uno toma a través del libre albedrío.

A lo largo de nuestra vida (así como en vidas anteriores) estamos comprometidos en una serie de elecciones. En realidad sólo hay dos opciones: o hacemos una elección positiva o hacemos una elección negativa. Somos probados en una amplia variedad de contextos. Tomamos decisiones que involucran nuestras situaciones familiares, nuestros cuerpos físicos, nuestra carrera y así sucesivamente.

Después de que una elección se ha hecho los resultados de esa elección son evidentes en varios intervalos. Muchos de los resultados se verán en esta vida; otros resultados no se verán en esta vida. Las leyes de la naturaleza deciden cuándo y cómo seremos testigos de los resultados de nuestras acciones. Algunas elecciones que hacemos nos afectan individualmente, pero también hacemos elecciones que afectan a otros. Constantemente estamos tomando decisiones individuales que afectan a nuestro cuerpo, mente y alma.

Cada elección que hacemos que involucra a otro individuo afecta directamente a nuestra propia alma. Cuando tomamos una decisión que se relaciona con otra persona, puede que no veamos inmediatamente sus resultados. Sin embargo, tan pronto como esa acción tiene lugar, se registra.

Muchas de las decisiones que tomamos son complejas. Rara vez hay casos sencillos de “equivocado” y “correcto” o en blanco y negro. Si todas las decisiones fueran simples todos estaríamos iluminados y la Ley del Karma dejaría de existir. El factor crítico son nuestras intenciones.

No importa qué decisión o decisiones tomemos, si nuestras intenciones son buenas, vamos en la dirección correcta.

Todas las almas en este mundo deben rectificar y aprender de las decisiones que hemos tomado. A ciertas almas se les da la oportunidad de tomar decisiones que afectan a un gran número de personas (por ejemplo, un líder político). Como resultado, el karma de esa persona está conectado a todos los afectados por su decisión. Si se toma una decisión con buenas intenciones, aunque presenten obstáculos, nuestra alma crecerá inmediatamente como resultado de considerar y ayudar a los demás.

Los principios del Karma no sólo se aplican a una vida. Es un eterno sistema de débitos y créditos; una cuenta bancaria invisible con múltiples transacciones. Todas las circunstancias que encontramos en esta vida como resultado de las elecciones de vidas pasadas están predestinadas. Todas las elecciones que haces en esta vida desde el momento en que naces, son productos de tu libre albedrío.

Es importante que nos demos cuenta de que el libre albedrío y la predestinación juegan un papel en el crecimiento de nuestra alma, y debemos estar abiertos a ambos aspectos.

El propósito de nuestras vidas es equilibrar nuestro karma y aprender de nuestras lecciones de vida.