Preparándose para meditar

A fin de maximizar los muchos efectos beneficiosos que se pueden obtener a través de la meditación, es importante preparar primero la mente, el cuerpo y el entorno. La preparación es una parte fundamental de cualquier ritual o proceso.

Un lugar para meditar

Encuentra un lugar tranquilo donde no te molesten. Si puedes, encuentra un lugar que puedas usar regularmente para meditar. Con el tiempo, una atmósfera agradable y tranquila se construirá dentro del espacio elegido, ya que la atmósfera reflejará la energía positiva producida por tu meditación.

Iluminación

La iluminación suave y tenue es la más propicia para la meditación. La luz de las velas es el mejor tipo de iluminación para una habitación oscura. («Espíritu» es/son incapaces de «ver» las luces artificiales, pero son atraídos por la llama de una vela). Si una vela no está disponible o no es apropiada, se recomienda una bombilla de bajo voltaje o una configuración baja en un interruptor de atenuación. Si estás meditando durante el día, corre las persianas y/o cortinas según corresponda.

Temperatura y ropa

Durante la meditación, asegúrate de que estás en una temperatura cálida y moderada, ya que la temperatura del cuerpo suele bajar ligeramente durante la meditación.

Asegúrate de que eliges usar ropa suelta para que estés lo más cómodo y libre posible.

También se recomienda que NO use zapatos, ya que los pies descalzos son más propicios. Lo mejor es ir descalzo, aunque los calcetines están bien si el ambiente es fresco.

Dieta

Su estado fisiológico jugará un papel importante en la calidad de su meditación. Es mejor no meditar demasiado pronto después de comer. No es esencial «ayunar» antes de meditar, aunque el ayuno puede actuar como una ayuda fisiológica, produciendo un estado propicio para el enfoque de la atención. (El ayuno es a menudo practicado por los yoguis antes de la meditación).

Una dieta sensata con énfasis en las verduras y frutas frescas, en lugar de las proteínas y grasas pesadas, son las más propicias para la meditación. Evita los estimulantes como el café, el té, el cacao y los refrescos carbonatados que contienen azúcar y/o cafeína. También deben evitarse los alimentos azucarados. Lo que usted come puede afectar su funcionamiento mental.

Cuando el estómago y el sistema digestivo se encuentran cómodos y funcionan bien, el entorno corporal favorece el funcionamiento óptimo del cerebro y el sistema nervioso.

Momento del día

No hay un momento particular «mejor» del día para meditar. Para la mayoría de la gente el tiempo está determinado por eventos como los horarios de trabajo y los compromisos familiares. Dependerá del individuo y de su estilo de vida el determinar el mejor momento para meditar.

Algunas personas pueden preferir reservar tiempo por las noches, ya que esto puede ayudarles a relajarse y a superar el estrés del día y a fomentar un buen sueño nocturno. Otros pueden preferir una meditación temprano en la mañana para sentirse energizados durante el día. Otros pueden sentirse más cómodos meditando a mitad del día. Depende totalmente del individuo.

Meditar a la misma hora todos los días puede ser beneficioso ya que la mente, el cuerpo y el espíritu se acostumbran a la rutina, al programarse para meditar a esa hora en particular.

Independientemente de la hora del día o de la noche que elijas para meditar, es mejor no tener ningún compromiso apremiante directamente después.

Tiempo de meditación

La cantidad de tiempo que se dedica a la meditación diaria está determinada por el tipo de técnica de meditación que se elija. Generalmente, la meditación puede durar entre 20 minutos y una hora, o incluso más. Todo depende del individuo y de la técnica o técnicas utilizadas. Necesitarás establecer lo que es mejor y más adecuado para tus necesidades y requerimientos personales.

Postura

Cuando se prepara para meditar, una silla de respaldo recto es ideal. Si utiliza un sillón o una sala de estar, apóyese con algunas almohadas firmes para que su espalda esté recta. Asegúrese de que puede colocar los pies en el suelo.

Descanse las manos cómodamente para no distraerse. Descanse las manos sobre las rodillas o los muslos, con las palmas de las manos hacia arriba, o también puede mantener las manos en el regazo, con una mano descansando sobre la otra.

Recuerde mantener la columna vertebral lo más erguida posible para lograr un buen equilibrio entre la relajación y la atención.

Una vez que haya encontrado una posición que le convenga, se recomienda que la utilice cada vez que medite. Su cuerpo se acostumbrará a esa postura en particular, y su mente la asociará con la meditación.

Puede que prefieras sentarte en el suelo, pero si eres un principiante puede que al principio te resulte incómodo. Lo más importante que debes recordar es que experimentarás una mejor y más satisfactoria meditación si te sientes cómodo.

Técnicas de respiración

Es importante relajar completamente el cuerpo antes de comenzar cualquier forma de meditación. Las técnicas de respiración están diseñadas para ayudar al cuerpo a relajarse.

La respiración es una herramienta poderosa para la meditación, y muchos sistemas tradicionales de meditación utilizan técnicas de respiración para regular la respiración, que a su vez ayuda a calmar y aquietar la mente.

Una lección esencial que hay que recordar es que siempre hay que respirar por la nariz, ya que la nariz sirve para calentar el aire que se inhala hasta una temperatura adecuada antes de que entre en el cuerpo. La respiración nasal también filtra muchos de los elementos peligrosos y las impurezas del aire, sirviendo como un filtro protector.

Cuando respiramos por la boca permitimos que las impurezas entren en nuestro cuerpo libremente. Además, la inflamación de los órganos respiratorios a menudo resulta de respirar aire frío por la boca.

Cuando inhalamos y exhalamos, una combinación de oxígeno, hidrógeno y nitrógeno. También inhalamos «prana». «Prana» es un término sánscrito que significa «energía absoluta». El Prana se encuentra en todos los seres vivos y se considera el principio activo o la vitalidad de la vida misma. La respiración adecuada proporciona un suministro constante de prana.

En la meditación, la respiración profunda inunda el cuerpo con la energía y el oxígeno extra, lo que ayuda a calmar y apaciguar la mente.

Es importante mantener un ritmo uniforme entre la inhalación y la exhalación para mantener el equilibrio.

Practique una técnica básica de respiración inhalando lenta y completamente. Visualice el aire cuando entra en su nariz y llena sus pulmones y todo el cuerpo. Exhale lenta y suavemente, liberando todo el aire.

La meditación es como cualquier otra actividad, y para hacerla bien se necesita práctica. Perseverando podrás expandir tu estado meditativo. Cuanto más medites, más en sintonía contigo mismo te convertirás. Permitirse el espacio y el tiempo para la práctica es una experiencia gratificante en muchos niveles.