25 Lecciones de Mark Twain

La edad es una cuestión de la mente sobre la materia. Si no te importa, no importa.

Es mejor mantener la boca cerrada y dejar que la gente piense que eres un tonto que abrirla y eliminar toda duda.

La bondad es el lenguaje que los sordos pueden oír y los ciegos pueden ver.

Hay básicamente dos tipos de personas. Personas que logran cosas, y personas que dicen haber logrado cosas. El primer grupo está menos concurrido.

Haz lo correcto. Gratificará a algunas personas y asombrará al resto.

No puedes depender de tus ojos cuando tu imaginación está desenfocada.

Cuando te encuentras del lado de la mayoría, es hora de hacer una pausa y reflexionar.

El miedo a la muerte se deriva del miedo a la vida. Un hombre que vive plenamente está preparado para morir en cualquier momento.

No vayas por ahí diciendo que el mundo te debe la vida. El mundo no te debe nada. Estaba aquí primero.

El perdón es la fragancia que la violeta desprende en el talón que la ha aplastado.

La cólera es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa sobre la que se vierta.

Si tu trabajo es comerte una rana, es mejor hacerlo a primera hora de la mañana. Y si es tu trabajo comer dos ranas, es mejor comer primero la más grande.

Si dices la verdad, no tienes que recordar nada.

La mejor manera de animarse a sí mismo es tratar de animar a alguien más.

Las arrugas deberían indicar simplemente dónde han estado las sonrisas.

El hombre que no lee buenos libros no tiene ninguna ventaja sobre el hombre que no puede leerlos.

Todas las generalizaciones son falsas, incluyendo esta.

La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a la edad de ochenta años y gradualmente acercarnos a los dieciocho.

Toda emoción es involuntaria cuando es genuina.

No hay visión más triste que la de un joven pesimista.

Sea descuidado en su vestido si debe, pero mantenga un alma ordenada.

Un hombre nunca es más sincero que cuando reconoce que es un mentiroso.

La raza humana tiene un arma realmente efectiva, y esa es la risa.

Cuando recordamos que estamos todos locos, los misterios desaparecen y la vida se explica.

Cuando se pesca por amor, se ceba con el corazón, no con el cerebro.