Nuestras emociones dictan nuestras creencias

Todo lo que experimentamos en nuestras vidas se convierte en parte de nuestras memorias y parte de nosotros como un todo. Para que podamos dar sentido a nuestra experiencia, vinculamos una emoción a esa experiencia. Esa emoción determina si la experiencia es positiva o negativa.

Nuestros recuerdos tienen estos juicios unidos a ellos y si hemos juzgado nuestra experiencia como temerosa y/o negativa, entonces nuestra percepción nos hace sentir vulnerables; una víctima. Una vez que creemos que somos una víctima, perdemos nuestro libre albedrío. Nuestra ‘elección’ y percepción nos hace sentir impotentes y, a su vez, empezamos a comportarnos como la víctima. Nos volvemos temerosos. La energía de este miedo invita a la negatividad en nuestra vida, nuestro corazón, cuerpo y mente, para apoyar nuestras creencias negativas. Damos nuestro poder personal a nuestros miedos, creencias negativas y mentalidades.

Cuando se trata de lo contrario – emociones positivas y creencias – se aplican los mismos principios. Al bombardear la mente subconsciente con pensamientos positivos y afirmaciones, somos capaces de convertir lo negativo en positivo.

Esta teoría no se limita al cuerpo físico, sino a cualquier desarmonía en la vida que cubra las relaciones, el trauma, el dolor y/o los problemas de la infancia. Una actitud positiva trae sanación a todas las áreas de nuestras vidas.